Aparezco de nuevo para contaros el caso de una amiga bloguera ...
Publica en el "lado oscuro" de vez en cuando ... y algunos la conocéis.
El caso es que hoy se ha desahogado conmigo; está hecha una pena y entre lagrimillas y sorbos moqueros me ha constatado que la Ley de un tal Murphy es totalmente cierta ...
Lleva una racha de varios años que no se atrevería a contar aquí, por miedo a que alguien piense que es contagioso y le hagan el vacío. Incluso yo, tengo que reconocer (ahora que no me oye) que me estoy planteando seriamente buscar madriguera en otro lugar y desaparecer de su vida ...
Puede parecer egoísta, pero todo lo que sea en defensa propia ....
Juzgar por vosotros mismos dos horas de esta mañana ...
Se ha levantado como ha podido, la pobre está con muletas, y se ha colocado su muñequera ortopédica en la mano derecha por un esguince en el dedo gordo ...
Cuándo ha conseguido ponerse el desayuno, cosa nada fácil por lo que dice ... se ha quitado la muñequera para no empaparla en el café .... Han llamado al timbre (tres veces) y era un certificado ... mmm, nada bueno se ha dicho ...
Un señor muy amable le ha presentado unas hojas para firmar ... no sabe muy bien de qué va ... "diligencia de embargo de bienes inmuebles" ... y la dirección de su casa como bien a embargar ... algo había oído de problemas con hacienda ... ¿?
Lo primero y esencial; hablar con su marido y que le aclarara ... "su saldo está a punto de agotarse"...
En sus condiciones físicas no estaba para salir a recargar el móvil ... llamada a vocafone y con la tarjeta del cajero ...
Una hora y media después seguía sin saldo ... ¿quieren hacer el favorrrrrrrr? ... "perdone, pero su banco no acepta el cargo" .... ¿comoooooooooooooo?
Se ha quedado un pelín pasmada ... y para no pensar pues ¡¡ a poner la comida !! ...
A la olla había que cambiarle la goma, porque se sale toda la presión cuando llevas varios años sin hacerlo ... y con algo de mala leche que ella misma ha reconocido .... pues ¡¡ venga ... fuerte !!
Había olvidado ponerse la muñequera ... el dedo gordo se ha convertido en una especie de berenjena cálida y dolorosa ... entonces me ha llamado ....
La verdad, no sé si cambiar el número de teléfono.